• Espacio Mi Luz

¿Por qué juguetes de madera?


El juego infantil es tan antiguo como la especie humana. De hecho, es la manera en que niños y niñas comienzan a conocer el mundo y adquieren las habilidades motrices, cognitivas, emocionales y sociales necesarias para su desarrollo.

El uso de objetos en el juego también es antiquísimo, los juguetes existieron mucho antes que la industria del juguete.

Sin embargo, muy pronto el juguete se transformó en un objeto cultural y como tal está sujeto a los cambios de la moda, las tendencias pedagógicas y las posibilidades tecnológicas de cada época.

Es así como desde la década de los ’40, pero más profusamente desde los ’80 las jugueterías se vieron invadidas de una variedad increíble de formas y colores. Los materiales plásticos permitieron producir juguetes más atractivos y a mucho menor costo. Luego llegó la electrónica incorporando luces, sonido, movimiento y hasta pantallas. Sin duda, algunos de estos juguetes resultan mucho más llamativos y tentadores, pero la pregunta central es otra: ¿Es lo que nuestros niños y niñas necesitan?

Si volvemos al principio, si recordamos que el juego es y debe ser un proceso natural en el que paulatinamente el niño/a toma contacto con el mundo y va aprendiendo habilidades, nos damos cuenta de que la “sobre-estimulación” solo puede entorpecer este proceso. Es cierto que vivimos en un mundo tecnológico y que los niños/as, tarde o temprano tendrán que adquirir las habilidades propias de la tecnología, pero este aprendizaje también debe ser paulatino, partiendo de lo más básico, sin saltear etapas ni apartarse en ningún momento del contacto con lo natural.

Los juguetes de madera pueden ofrecernos muchas ventajas en ese sentido:

Por empezar los juguetes de madera tienen un peso, una textura y hasta una fragancia más natural que los juguetes de plástico, más parecidos a lo que los niños/as, especialmente los más pequeños/as están preparados por su propia naturaleza para manejar.

Las formas más simples de los juguetes de madera estimulan la imaginación de los niños/as, que ciertamente no necesitan tantos detalles y formas explícitas como muestran los juguetes de plástico para alimentar sus fantasías.

La mayor durabilidad de los juguetes de madera favorece la estabilidad en el ambiente de juego de los pequeños/as que así aprenden a querer y a cuidar sus objetos. Cuando un juguete se rompe, los niños/as pueden experimentar un sentimiento de pérdida que puede ser doloroso; los juguetes de madera suelen ser más resistentes y más fáciles de reparar.

Además de su mayor durabilidad, los juguetes de madera suelen envejecer de un modo agradable, adquiriendo con el tiempo un aspecto “vintage” que lejos de perjudicarlos los vuelve más queribles por el recuerdo de tantas horas de juego.

Esto hace que incluso puedan pasar de generación en generación permitiendo que un niño/a pueda jugar con un juguete de su madre, padre o abuelo/a reforzando así los lazos familiares con un simbolismo muy fuerte.

Sabemos que el plástico y la electrónica han llegado para quedarse a la industria del juguete, nuestra propuesta desde Espacio Mi Luz es que no nos apresuremos para incluirlos en la vida de nuestros niños/as y que al hacerlo no sea para reemplazar o excluir el contacto con lo simple y lo natural.

Ver también los juguetes de madera de nuestra tienda online.


19 vistas